martes, 21 de febrero de 2012

«La vida de un guerrero no puede de ningún modo ser fría, solitaria y sin sentimientos, porque se basa en su afecto, en su devoción, en su dedicación a su ser amado (…). La Tierra sabe que él la ama y, por eso, lo cuida. Por eso, la vida del guerrero está llena hasta el borde y su estado, dondequiera que se encuentre, siempre será la abundancia. El guerrero recorre los senderos de su amor (…). Esta Tierra… Solamente si uno ama a esta Tierra con pasión inflexible, puede librarse de la tristeza. Un guerrero siempre está alegre, porque su amor es inalterable y su ser amado, la Tierra, lo abraza y le regala cosas inconcebibles. La tristeza pertenece sólo a esos que odian al mismo ser que les da asilo. Este Ser hermoso, que está vivo hasta sus últimos resquicios y comprende cada sentimiento, me dio cariño, me curó de mis dolores y, finalmente, cuando entendí todo mi cariño por él, me enseñó lo que es la libertad. Solamente el amor a este Ser espléndido puede dar libertad al espíritu del guerrero; y la libertad es alegría, eficiencia y abandono frente a cualquier embate del destino.»
— Don Juan Matus

No hay comentarios:

Publicar un comentario