Cuando curiosa me atreví
a nadar dentro tus ojos,
me conmovió la infinitud de tu
mágico universo tibio,
oscuro y luminoso,
pecoso de guiños.
Me deslicé por tus sonidos,
salpicada de tus colores floté
en las burbujas de tus besos.
Me dejé seducidar por
la calma de tu calor que
invita a soñar lúcidamente
una aventura del sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario